Agenda una llamada con uno de nuestros expertos en sustentabilidad y descubre cómo Bono puede transformar tu negocio.
Si ya sabes cuál es tu caso, salta a la tabla. Si no, empecemos por definir qué compras cuando contratas ayuda externa.
En 2025, CDP pidió a más de 45,000 proveedores que reportaran datos ambientales, a solicitud de las empresas que les compran. Son solicitudes enviadas y no respuestas recibidas, pero detrás de cada una hay un directivo que tiene que decidir qué servicio de consultoría ambiental para empresas contratar.
La búsqueda casi siempre se topa con propuestas que enumeran servicios sin preguntar qué problema se quiere resolver. Una auditoría, un inventario de emisiones y un trámite ante la autoridad no cuestan lo mismo ni toman el mismo tiempo.
Este artículo responde cuatro cosas: qué es la consultoría ambiental, qué necesita tu PyME (trámites, solicitudes de clientes, medición de huella o proyectos de reducción), qué preparar para la primera reunión y qué preguntar al comparar propuestas. Empecemos por lo básico.
La consultoría ambiental para empresas es un servicio externo que diagnostica cómo opera una empresa frente a sus obligaciones e impactos ambientales y la acompaña a resolverlos.
El problema es que esa definición cubre trabajos muy distintos. Una consultora puede tramitar un permiso, auditar una planta, calcular emisiones o diseñar un proyecto de eficiencia energética, y nuestra lectura es que rara vez una sola hace bien las cuatro cosas. En una PyME sin área de sostenibilidad, además, lo ambiental suele recaer en una sola persona, a menudo en Operaciones o en Calidad, que lo atiende junto con su trabajo normal.
Por eso conviene empezar por la necesidad y no por el catálogo.
Bono ordena las necesidades en cuatro: cumplir un trámite, responder a un cliente, medir la huella de carbono o reducir emisiones y costos. Cada una pide un tipo de apoyo distinto, y la pista más útil es quién te está pidiendo qué.
Si una autoridad te pide algo, tu necesidad es de cumplimiento. En México, los establecimientos de seis sectores deben reportar sus emisiones directas e indirectas al Registro Nacional de Emisiones (RENE) cuando superan 25,000 toneladas de CO₂e al año. Los sectores son energía, industria, transporte, agropecuario, residuos, y comercio y servicios.
Ese reporte se hace a través de la Cédula de Operación Anual (COA), un trámite digital que recopila las emisiones al aire, al agua y al suelo. Antes de asumir si aplica o no a tu empresa, un especialista regulatorio debe revisar tus instalaciones.
Esta necesidad la atiende un despacho o una consultora de regulación ambiental. Es trabajo legal y de gestoría, y Bono no lo hace.
Si un comprador te pide datos de emisiones, tu necesidad es responder con un número que se pueda defender. El cliente rara vez quiere un reporte extenso. Quiere un inventario con método documentado y una explicación de qué se midió y qué no.
Si exportas a Europa, el mecanismo de ajuste en frontera por carbono (CBAM, por sus siglas en inglés) pone la obligación en el importador de la Unión Europea. Su régimen definitivo rige desde el 1 de enero de 2026. Nuestra lectura es que, para un proveedor latinoamericano, el efecto práctico es que su cliente europeo le pedirá datos de emisiones.
Si tu cliente tiene metas con base científica, la ruta de PyMEs de la Science Based Targets initiative (SBTi) es una referencia útil. Según las preguntas frecuentes de SBTi para PyMEs, en su versión 1.0 de julio de 2020, una PyME es una empresa independiente con menos de 500 empleados. Esa ruta pide metas de Scope 1 y 2 y no exige metas de Scope 3, aunque la empresa se compromete a medirlo y reducirlo.
Aquí Bono sí encaja. Medir Scope 1 y 2 con método documentado es justo lo que estas solicitudes necesitan.
Si quieres conocer tu huella antes de que alguien la pida, necesitas un inventario. El GHG Protocol (Greenhouse Gas Protocol) define en su estándar corporativo el Scope 1 como las emisiones de fuentes que la empresa posee o controla. El Scope 2 reúne las de la electricidad que compra. El Scope 3, que reúne las demás emisiones indirectas, es una categoría de reporte opcional.
Empezar por Scope 1 y 2 es una práctica común y también nuestra recomendación. Cubre lo que controlas y lo que pagas en el recibo de energía, y deja una base sobre la cual ampliar después.
Un inventario sirve si se puede repetir el año siguiente con los mismos datos.
Si ya sabes dónde emites, tu necesidad es decidir qué proyecto hacer primero. Eso requiere consumos reales por instalación, una estimación de ahorro e inversión y un criterio de prioridad. Una consultoría que entrega el inventario y termina ahí deja esta parte a tu cargo.
Esta es la postura de Bono: los datos tienen que llevar a algún lado.
A veces el cliente o una licitación pide certificación. ISO 14001 es el estándar internacional de sistemas de gestión ambiental y aplica a organizaciones de todos los tamaños. La edición 2015 aparece como retirada en el sitio de ISO y la reemplaza ISO 14001:2026, así que confirma con el organismo certificador qué edición y qué plazo de transición te corresponden.

Cada necesidad pide un apoyo distinto, y la propuesta de una consultora debe nombrar los entregables concretos que vas a recibir. Una propuesta que no los nombra todavía no te dice qué compras.
| Necesidad | Señal de que es la tuya | Tipo de apoyo | Entregables que deberías pedir |
|---|---|---|---|
| Trámites y cumplimiento | Una autoridad o una auditoría te exige presentar, renovar o corregir algo | Asesoría regulatoria y gestoría ambiental | Diagnóstico de obligaciones por instalación, calendario de presentaciones, trámites ingresados |
| Solicitud de un cliente | Un comprador te manda un cuestionario o te pide datos de emisiones | Medición con método reconocido y apoyo para responder | Inventario de Scope 1 y 2 con método documentado, respuestas al cuestionario, lista de datos faltantes |
| Medición de huella | Quieres conocer tu huella antes de que alguien la pida | Inventario según el GHG Protocol | Inventario, factores de emisión usados, plantilla para recolectar datos cada año |
| Proyectos de reducción | Ya sabes dónde emites y quieres bajar costos o emisiones | Evaluación técnica y priorización | Lista priorizada de proyectos con ahorro, inversión y repago, calculados con tus consumos reales |
| Certificación ISO 14001 | Un cliente o una licitación pide certificación | Implementación y acompañamiento a certificación | Política ambiental, procedimientos, auditoría interna, plan hacia el organismo certificador |
Las filas de medición y de reducción son donde Bono encaja. La infraestructura de Bono mide Scope 1 y 2 con Carbon Accounting Starters, y Scope 1, 2 y 3 con Pro. Así el inventario queda como datos que viven en la operación y se actualizan cada año, y no como un archivo que se entrega una vez.
Las filas de trámites y certificación requieren especialistas regulatorios y organismos certificadores, y es mejor decirlo desde el principio.
Lleva a la reunión una necesidad nombrada, el origen de la petición, los datos que ya tienes y el presupuesto que puedes comprometer. Con eso, la consultora puede proponer algo concreto en lugar de un catálogo.
Paso 1. Nombra la necesidad. Elige una de las cuatro de la tabla, aunque sospeches que son dos. Si dudas, escribe la frase tal como la dirías en voz alta: "mi cliente me pidió mi huella de carbono para marzo".
Paso 2. Junta el origen de la petición. Reúne el correo del cliente, el cuestionario o el requerimiento de la autoridad, con su fecha límite. La fecha define si necesitas un inventario rápido con datos que ya tienes o un trabajo de más largo aliento.
Paso 3. Reúne los datos que ya existen. Recibos de electricidad, consumos de combustible y facturas de gas suelen bastar para un primer inventario de Scope 1 y 2. En la práctica, el dato de consumo por línea vive en un Excel que nadie ha vuelto a abrir, y conviene saber quién lo guarda antes de la reunión. Bono parte de esos mismos recibos y consumos, y los deja en una plataforma para repetir el cálculo el año siguiente.
Paso 4. Define quién decide y con qué presupuesto. Quien firma el presupuesto rara vez es quien tiene los datos. Si Compras recibió la petición, Finanzas aprueba el gasto y Operaciones guarda los consumos, invita a los tres a la reunión.

Pregunta qué incluye cada propuesta, qué te toca hacer a ti y qué pasa después de que te entreguen el diagnóstico. Una propuesta clara responde las tres sin rodeos.
Sobre el alcance, pide que separe lo que hará la consultora de lo que hará tu equipo, y que nombre cada entregable. Si la propuesta mide emisiones, pregunta qué método y qué factores de emisión usa, y si podrás auditar de dónde salió cada número. Pregunta también por la experiencia en tu sector y en tu país, porque un trámite en México y uno en Colombia no se parecen.
Sobre el dato, pregunta dónde queda al final. Excel es un riesgo de auditoría, no una herramienta de medición, y un inventario que vive en el archivo de una persona se pierde cuando esa persona cambia de puesto.
Sobre lo que viene después, pregunta qué pasa el año siguiente y quién actualiza el inventario. Un PDF de 80 páginas describe el problema; una infraestructura de datos lo mueve. Si la propuesta termina en el reporte, el siguiente paso, que es decidir proyectos de reducción, queda sin responsable.

Las obligaciones cambian por país, y por eso la primera tarea de una consultora es decirte qué normas de tu país y de tu sector aplican a tus instalaciones. Estos tres ejemplos muestran qué tan distinto puede ser el punto de partida.
En México, el reporte al RENE y la COA descritos arriba marcan el piso regulatorio para los establecimientos que superan 25,000 toneladas de CO₂e al año.
En Colombia, la Ley 2169 de 2021 establece metas y medidas mínimas de carbono neutralidad y resiliencia climática. Su artículo 16 dispone que las personas jurídicas reporten sus emisiones directas e indirectas. El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS) definirá los criterios según el nivel de emisiones y el tamaño de la empresa.
La obligación se vuelve exigible cuando el MADS expida esa reglamentación, así que pide a tu consultora confirmar si ya está vigente para tu sector.
En Chile, la Circular 49 de 2020 del Servicio de Impuestos Internos describe el impuesto a las fuentes fijas contaminantes. Para el CO₂, con el texto vigente desde el 1 de enero de 2023, grava con 5 dólares por tonelada emitida a las fuentes que emiten 25,000 toneladas o más al año.
En la práctica, un proveedor en Monterrey, uno en Bogotá y uno en Santiago pueden recibir el mismo cuestionario de un cliente y tener obligaciones locales muy distintas.

Depende del alcance, y no encontramos una tarifa de referencia con fuente que podamos citar. Lo útil es pedir la propuesta desglosada por entregable, con el trabajo que hará la consultora y el que te tocará a ti. Compara por entregables y no solo por el precio total.
Depende del país, del sector y del nivel de emisiones. En México, el reporte al RENE aplica a los establecimientos de los sectores listados que superan 25,000 toneladas de CO₂e al año. Por debajo de ese nivel, la razón para medir suele ser la solicitud de un cliente o tu propio interés en bajar costos.
Puedes empezar así, pero Excel es un riesgo de auditoría, no una herramienta de medición. Cada año alguien tiene que reconstruir qué factor se usó y de dónde salió cada dato. Bono mide Scope 1 y 2 en una plataforma pensada para repetir el cálculo año con año.
La consultora aporta criterio y trabajo a la medida, y la plataforma aporta datos que se repiten y se auditan. Un trámite o una certificación requieren especialista. Un inventario anual y su ruta de reducción piden infraestructura, y eso lo cubre Bono.
Cada reunión con una consultora sin una necesidad nombrada termina en una propuesta de catálogo.
Agenda 15 minutos con Bono. Llega con tu necesidad nombrada y te decimos si encaja con lo que hacemos y por dónde empezar, antes de terminar la llamada.